Desde hace meses vivo una situación que se ha vuelto insostenible. He avisado a seguridad de forma regular y siempre han intervenido para reclamar al vecino, pero sin resultado: esa misma noche, los ruidos vuelven. La agencia que gestiona mi vivienda y la suya es la misma persona, así que le he enviado vídeos a diario y sé que ha intentado mediar; aun así, nada ha mejorado.
No es el volumen, es la imprevisibilidad
Los ruidos no son constantes: suele reinar el silencio y, de repente, un portazo seco (una puerta interior de su condominio, quizá la del baño) o golpes de objetos contra las paredes y el suelo. Son incidentes brevísimos, de apenas unos segundos, que ocurren a cualquier hora, de día y de noche, y luego vuelve el silencio. Lo difícil no es el ruido en sí, sino su imprevisibilidad: entre uno y otro pueden pasar diez minutos o tres horas, pero cada noche se repiten entre cinco y diez veces. Por eso los tapones apenas ayudan: no sirven contra un golpe seco e inesperado.
Sobre el origen del ruido
Entiendo que en el piso de enfrente hay un niño pequeño, y no busco culpas: un niño hace ruido, es normal. Solo quiero ayudar a entender por qué esto me afecta tanto, porque explicar el origen no es lo mismo que resolverlo. Os lo planteo con honestidad:
| Lo que se suele decir | Lo que yo vivo |
|---|---|
| «Es que hay un niño pequeño» | Lo entiendo; pero los portazos y los arrastres requieren la fuerza de un adulto, y ocurren todas las noches. Y desconozco si es una puerta, o un puñetazo a la pared, es un golpe seco. |
| «Los niños hacen ruido» | Un niño no juega en el suelo de 1 a 6 de la madrugada sin que un adulto lo permita. |
| «No se puede evitar» | Pequeños cambios, como alfombras o supervisión, reducirían mucho el impacto. |
| «Es solo un niño» | Si yo, al frente y separado por un pasillo, oigo los golpes en sus paredes, el ruido es objetivamente alto. |
Dormir se ha vuelto ansiedad
Te quedas dormido y, de pronto, los golpes te despiertan. ¿Cuánto durará esta vez? ¿Diez segundos y podré volver a dormir? ¿Un minuto? ¿Merece la pena levantarme a grabarlo o llamar a seguridad, o ya habrá parado cuando baje? Pago un alquiler para acostarme cada noche con el estómago encogido, sin saber a qué hora el vecino —que, recuerdo, vive al frente, separado por todo un pasillo, no pegado a mí— decidirá que ya he descansado suficiente.
No es mala intención, es falta de costumbre
Y no hablo de mala intención. Nunca he percibido que busquen molestar a propósito; hablo de una falta de consideración o de costumbre. No hay por qué jugar con un niño en el pasillo a las tres de la madrugada, ni arrastrar muebles con ese sonido agudo que se clava en la noche. Si por cualquier motivo están despiertos solo de noche, deberán tomar las medidas pertinentes para minimizar el impacto en el descanso de los demás.
El problema de documentarlo
El problema es que es imposible grabar cada incidente. Los portazos duran lo que dura el golpe: lo escuchas y ya no hay nada que filmar. Pero no es algo aislado, es diario y constante; tras uno vienen diez más a lo largo de las horas. ¿Podrías vivir sin saber cuándo llegará el próximo ruido?
Intenté irme
Por mi parte, incluso he intentado hablar con la agencia para recuperar la fianza y mudarme yo mismo. Como era de esperar, también ha sido imposible.
Lo que os pido
No os pido que resolváis lo imposible, solo un paso más allá de la mediación de estos meses, que de verdad agradezco:
- Una notificación oficial por escrito al propietario del piso de enfrente, recordando las normas de convivencia. Una vez que no ha sido posible encontrar una solución con los inquilinos.
- Cualquier medida o consejo que desde la administración veáis útil.
Sé que no es fácil, y mi intención es resolverlo entre todos, no enfrentarnos. Solo necesito poder descansar.